¡Hola a todos los seguidores
de Hemerodromos! Mi nombre es Fernando Morales y tengo los pies más planos que
las patas de un elefante. Para muchos interesados en correr, tener pie plano
puede hacernos pensar dos veces el practicar deporte y más si ya somos adultos
con malas experiencias deportivas en el pasado.
Este fue mi caso, el haber
crecido creyendo que nunca iba a poder hacer deporte, pero he descubierto que
esto, si bien hace años pudo haber sido un factor limitante, en la actualidad
ya no lo es.
Mi experiencia no se remonta a
hace años, como la de mis compañeros Ely e Iván, yo comencé a correr hace
apenas dos años. Todo lo que sucedió antes de eso fueron malas experiencias más
o menos comunes para la gente con pie plano: ser seleccionados al último en los
equipos de la clase de deportes de la escuela, no correr a la misma velocidad
que los amigos huyendo de alguna travesura o dolor cada que corría o caminaba
largas distancias en los campamentos, entre otras cosas. Conforme creces,
terminas por aceptar que nunca podrás hacer deporte.
Hace poco más de dos años,
conocí a Ely e Iván, que sorpresivamente para mí también tenían pie plano y
digo sorpresivamente porque los dos son maratonistas. Ellos me animaron a tener
un primer acercamiento a correr y me dieron la oportunidad de conocer y darme cuenta
de que el hecho de que los que tienen pie plano no pueden correr, ES UN MITO.
Actualmente, gracias al
desarrollo de la tecnología del deporte, existen muchas opciones para corredores
con todo tipo de problemas, logrando que cada vez más personas se integren al
mundo del running. Sí, mentiría si
dijera que ahora ya no tengo ningún problema al correr. Igual que con todos los
corredores, planos o no, puede haber lesiones al correr.
Personalmente no me gusta
correr en calle, porque aunque tengo mis tenis de pronador y además plantillas,
aún tengo marcado en mi mente que correr en calle duele. Prefiero correr en
montaña o como se le llama comúnmente, trail running.
Al practicar deporte en
general, es importante que se disfrute, si no se disfruta será una carga más,
como una responsabilidad y no algo que nos guste hacer. Teniendo el pie plano,
esto se vuelve de más importancia ya que generalmente los corredores planos que
apenas empiezan sufren de dolores al no estar acostumbrados y no conocer cómo
pueden prepararse.
Es muy importante adquirir
calzado adecuado, lo que se ha vuelto muy fácil ya que en la mayoría de las
tiendas deportivas asesoran sobre qué tenis son mejores para el tipo de pisada
que tenemos. Además, en ocasiones es necesario correr con el soporte extra de
plantillas, que se pueden adquirir con el ortopedista, como es mi caso.
Ya habiéndome preparado con
estos puntos que comento, correr no sólo se volvió disponible, sino una pasión.
La etiqueta de IMPOSIBLE de un momento a otro ya no existía físicamente, la
limitación estaba sólo en mi mente. Lo primero que debes hacer antes de
comenzar es convencerte de que SÍ PUEDES y como insisto, encontrar la manera de
cómo lo disfrutas más.
Rápidamente fui ganando
condición hasta que comencé a participar en carreras cada vez más retadoras y
largas, como el 5k vertical en el Cerro de la Viga que hice al año y medio de
comenzar a correr. Aunque en realidad no corrí, porque la montaña no lo
permite, esta carrera representó para mí derrumbar esa pared mental que tenía
por el nivel de exigencia del reto.
Un par de meses después ya
estaba corriendo mi primer 21k en el Cañón de las Mariposas, que ha sido una de
las carreras más divertidas que he hecho.
Con estas dos carreras logré
darme cuenta de dos puntos, los más importantes en mi opinión, para tomar en
cuenta al hacer cualquier tipo de deporte: DIVERSIÓN y VOLUNTAD. Si no se tiene
ninguna de las dos, lo más probable es que vayas a terminar por abandonar el
correr. Aunque el correr te sea divertido, si no tienes fuerza de voluntad, no
te someterás a retos. Y aunque se tenga fuerza de voluntad, si es aburrido, lo
dejaremos después del primer kilómetro que corramos.
Mi recomendación, en base a mi
experiencia, para todos los corredores iniciales o los que estén pensando en
comenzar a correr es encontrar aquello que sirva de combustible para la
voluntad, problemas que estemos superando, familia, pareja, etc.
Tener presente el por qué
hacemos esto nos va a ayudará a no renunciar y lograr las metas que nos impongamos
y por otro lado, buscar cómo nos gusta más correr, hacer lo que nos apasiona y
disfrutar haciéndolo. Y no olviden ¡las limitaciones están en la mente!



